Por CHARLES BAUDELAIRE
Traducción de Roberto Monsberger, 1993, España (Barcelona).
Editorial Grijalbo-Mondadori.
Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco.
Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste
—untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme—
apareces distante, intocable, junto a mí.
Me miras como a un niño y se me olvida todo
y ya sólo te quiero alegre, dolorosamente.
He pensado en la duración de Dios,
en la manteca y el azufre de la locura,
en todo lo que he podido mirar en mis breves días.
Tú eres como la leche del mundo.
Te conozco, estás siempre a mi lado más que yo mismo.
¿Qué puedo darte sino el cielo?
Recuerdo que los poetas han llamado a la luna con mil nombres
—medalla, ojos de Dios, globo de plata,
moneda de miel, mujer, gota de aire—
pero la luna está en el cielo y sólo es luna,
inagotable, milagrosa como tú.
Yo quiero llorar a veces furiosamente
porque no sé qué, por algo,
porque no es posible poseerte, poseer nada,
dejar de estar solo.
Con la alegría que da hacer un poema,
o con la ternura que en las manos de los abuelos tiembla,
te aproximas a mí y me construyes
en la balanza de tus ojos,
en la fórmula mágica de tus manos.
Un médico me ha dicho que tengo el corazón de gota
-alargado como una gota- y yo lo creo
porque me siento como una gruta
en que perpetuamente cae, se regenera y cae
perpetuamente.
Bendita entre todas las mujeres
tú, que no estorbas,
tú que estás a la mano como el bastón del ciego,
como el carro del paralítico.
Virgen aún para el que te posee,
desconocida siempre para el que te sabe,
¿qué puedo darte sino el infierno?
Desde el oleaje de tu pecho
En que naufraga lentamente mi rostro,
te miro a ti, hacia abajo, hasta la punta de tus pies
en que principia el mundo.
Piel de mujer te has puesto,
Suavidad de mujer y húmedos órganos
en que penetro dulcemente, estatua derretida,
manos derrumbadas con que te toca la fiebre que soy
y el caos que soy te preserva.
Mi muerte flota sobre ambos
y tú me extraes de ella como el agua de un pozo,
agua para la sed de Dios que soy entonces,
agua para el incendio de Dios que alimento.
Cuando la hora vacía sobreviene
sabes pasar tus dedos como un ungüento,
posarlos en los ojos emplumados,
reír con la yema de tus dedos.
¿Qué puedo darte yo sino la tierra?
Sembrado en el estiércol de los días
miro crecer mi amor, como los árboles
a que nadie ha trepado y cuya sombra
seca la hierba, y da fiebre al hombre.
Imperfecta, mortal, hija de hombres,
verdadera,
te ursupo, ya lo sé diariamente,
y tu piedad me usa a todas horas
y me quieres a mí, y yo soy entonces,
como un hijo nuestro largamente deseado.
Quisiera hablar de ti a todas horas
en un congreso de sordos,
enseñar tu retrato a todos los ciegos que encuentre.
Quiero darte a nadie
para que vuelvas a mí sin haberte ido.
En los parques, en que hay pájaros y un sol en hojas por el suelo,
donde se quiere dulcemente a las solteronas que miran a los niños,
te deseo, te sueño.
¡Qué nostalgia de ti cuando no estás ausente!
(Te invito a comer uvas esta tarde
o a tomar café, si llueve,
y a estar juntos siempre, siempre, hasta la noche.)
Sabes?
Hoy volví a entender que hay alguien que me puede hacer infinitamente feliz, no puedo dejar que entre en mi vida, tu recuerdo no la deja... Quisiera jamas haberte conocido, no puedo odiarte la verdad es que te amo con cada célula de mi ser...
Se que te hubiera encantado este lugar, percibir los aromas que percibí, ver el proceso como lo vi.
Tu con tu mirada fija y asombrada, tu sonrisa inquieta y tus ojos cerrándose ante el primer sorbo... Yo encantado de verte sonreír, en el mundo nuestro, solo tu yo podemos apreciar esta delicadeza.
Mi cabeza se diluía como el goteo de este café preparado por el método Chemex, quería derramar esos sentimientos que tengo por ti, gota a gota brota el sentimiento de soledad y el saber que este tipo de cosas que solo tu y yo apreciamos no podremos compartirlas en el mismo espacio. No puedo llorar, aun queda café en mi taza y tu recuerdo quedara asentado en la taza...
No se cuanto tiempo deje que me consumiera todo de mi, la deje hacerlo sin ningún miramiento. Llegado el momento decidí que yo también debía consumirla, ella no me dejo... Necesitaba empezar a llenar ese vacío de todo lo que le di... Para mi no existía esa opción. Yo era totalmente suyo, ella no tenia nada para mi...
Al ver todo perdido, por regla general, mi raciocinio empieza a fallar y hago demasiadas estupideces... Por que he de ser tan visceral y temeroso... Tantas virtudes que se pierden por la cobardía. De lo sublime a lo nefasto.
La conocí... Inmediatamente supe que era diferente.
La primera platica, es muy interesante, es la representación de la aspiración frustrada de libertad que anhelaba...
Empecé a interesarme en su vida, no estaba equivocado, sobresalía sobre todo lo que conocía sobre "mi mundo".
Nos reunimos por primera vez solos, mi nerviosismo denotaba la tensión del momento, ella, desinhibida, es tan diferente de toda mi concepción...
Ese primer encuentro lo marco todo, solo quería satisfacer sus necesidades y verla feliz, desde ese momento solo he maquinado que hacer por ella...
Empezamos a hablar diario... En verdad a alguien le interesaba quien era... Teníamos intereses en común, no había criticas a mis gustos, le parecía interesante... Me sentí en un lugar seguro al cual podría acudir... Sin miedos ni barreras, podía ser yo...
La primera vez que iba a su casa... Casi nos besamos... Ese día me perdí totalmente en ella...
Siguieron las platicas, las salidas, los encuentros y desencuentros. Me estaba enamorando perdidamente, ella no pensaba lo mismo... Cada día a su lado era feliz e inmensamente triste...
Había veces que me quedaba en su sillón, me costaba mucho trabajo conciliar el sueño solo quería dormir a su lado, no se por que si era tan problemático me seguía quedando. Me despertaba muy temprano, a veces me sentaba en el suelo de su zotehuela fumando un cigarrillo, esperando que despertara, esperaba volver a ver sus ojos...
No se cuanta distancia recorría para poder llegar a su encuentro, jamas había hecho algo así por nadie, me costaba mucho ir lejos por alguien, por ella perdía el miedo a caminos desconocidos solo quería estar a su lado. Cenar con alguien después de un día de trabajo era algo desconocido, me gusto esa nueva vivencia. Abría mi mundo a tantas cosas tan simples y tan bonitas.
Las cosas se complicaron, mis deseos iban más lejos que los suyos, quería compartir mi vida con ella, ella solo quería parte de lo que le podía ofrecer,la diversión y tener con quien hablar... Se acercaba el momento de decir adiós, aun no había tantos daños colaterales que lamentar. Había tomado una decisión...
Lo daba todo por perdido y cometí un error fatal... Hay cosas que solo deben de pertenecer entre dos... Ese día perdí tanto...
Inicie mi búsqueda por el regalo perfecto para ella en diciembre... Era algo alocado y no había margen de error... Debía crear magia... Inició mi supuesto camino al adiós....
Tenía una carta, bastante larga escrita por días, miles de enmendaduras, abría totalmente el corazón y exponía todo lo que sentía, agradecía por todo lo vivido y termina en un amargo adiós... La seguía escribiendo aunque nos seguíamos viendo, ella ya había puesto su distancia de mi, ya no había llamadas diarias ni mucho menos mensajes, fue clara... Estaba saliendo con alguien, estaba destrozado, sin ser nada llore amargamente y engrosaba la carta... El plan ya estaba decidido, diciembre seria el final, vivíamos por el momento el ocaso de lo que eramos y habíamos vivido.
Las cosas se ponían cada vez mas difíciles, yo viviendo la frustración de no saber que mas hacer para que se enamorara de mi, empecé a estar enojado por la forma en que iban las cosas, estaba triste y se volvió tediosa mi presencia, ella se empezó a alejar en consecuencia, había veces que salíamos y hacia lo mejor posible para darle mi mejor cara, le recordaba los primeros días cuando empezamos a salir, no siempre era posible, es muy difícil estar conmigo en ese estado. La maquinaria seguía su marcha, seguía adquiriendo cosas para darle el mejor regalo de despedida, jamas me había esforzado tanto, era el último suspiro.
Antes del final desistí, no podía alejarme se ella, le leí la carta que con esmero prepare, no quería que me alejara de ella, ¿por que es tan difícil? Ya no se si sólo le gustaba que alguien se preocupara intensamente por sus cosas o si era sólo el cariño que me tenia, no podía alejarme de ella a pesar del intenso dolor que me provocaba, la fecha de la magia seguía latente el día estaba próximo a llegar... Debí de ser mas fuerte.
No puedo continuar escribiendo esto...
Y el corazón quiere salirse del pecho, no aguantó esta ansiedad de verlo todo perdido, no puedo respirar, solo deseo acabar con todo.
El futuro es negro y por mas que quiero no veo la luz. No puedo ni quiero seguir, solo seguiré vagando por el mundo como una sombra hasta que me funda con las sombras del mundo.
Sin esperanza no hay manera de seguir adelante, solo aguardare el final de mis días, inadecuado hasta el final atesorare hasta que me funda con el mundo esa imagen tras el cristal...
Desde que recuerdo siempre ha sido así, tengo un hogar y una familia y sin embargo siempre me he sentido tan solo y ajeno a lo que me rodea.
El mundo por regla general ha sido gris, tantas veces en mi vida a aparecido alguien que ha llenado de matices mi vida y me da cierto cobijo, ayudándome a creer que en algún lado tengo a donde ir. Nunca fue suficiente... Algo faltaba y no podía entenderlo.
Regresar a casa siempre me ha parecido como volver a la nada, existo y estoy sin en verdad estarlo... Hay veces que siento que a pesar de lo vasto del mundo, no tengo a donde volver.
Y apareció, alguien tenia el verdadero color que buscaba y aunque no fuera cierto, sentía que tenía un lugar a donde ir donde me escapara de todo. Cada vez que pasaba todo tenia sentido y tenía un color vivo y cálido que poco a poco fue coloreando mi mundo.
Existía por existir pero de repente algo me dio propósito sin que lo pidiera, me esforze a cada momento para lograr mi cometido pero como siempre, mi sueño de Icaro siempre estaba latente.
Al final todo va a su cause natural y no tengo de nuevo a donde ir, no tengo algo se me diga que pertenezco a algún sitio, simplemente existo y todo acaba ahí.
Todo es gris, no hay matices y muero ahogado en el mar cerca de Icaria...
Por regla general procuro olvidar mis necesidades por el bien de los demás, pero alguien me ayudo a entender que también debía pedir y ver como cumplir mis necesidades y deseos para alcanzar mi tan anhelada felicidad... Grave error...
Mis deseos van directamente confrontados al factor que me hace feliz... Que ingenuo fui al desear cosas, al creer que merecía algo por ser lo que soy...
Olvide por completo el hecho de que yo solo soy un elemento de sacrificio, un escalón para la felicidad ajena, yo no puedo ser feliz.
No soy una persona, solo soy una herramienta y nada mas. Por creerme un ser humano merecedor de la felicidad he perdido lo que de alguna forma me daba emociones agridulces que es más de lo que hasta el momento había tenido.
Tatuare en mente y cuerpo: TU NO MERECES SER FELIZ.