viernes, 28 de octubre de 2016
28.10.2016
El caminar con alguien es estar solo, rodeado de personas sigue siendo estar solo. Cada paso que doy es para estar solo, hay veces que olvido que es la única forma en que el vacío no duele si no sabe que puede ser llenado y caigo... Pensar que sería bueno tener con quién hablar, buscar y buscar sin encontrar, aunque a veces pasa... Encuentras con quien hablar pero no tienen lonque buscas, el vacío es más grande que lo que pueden dar.
Tan idiota darlo todo y generar más y más sigues sintiéndote sólo y sin sentido, más vacío... Alejando a todos es lo que haces para protegerte, tan tonto, el vacío sigue ahí... Y si tu no estas... Pues nada, nada cambia ¿y el sentido de este sentir, no sentir, pensar no pensar? En nada... Sigues vivo sigues sufriendo... Anhelas lo que no puedes alcanzar... Estúpido icaro, la felicidad no existe en tu camino, sólo eventualidades dolorosas...
Tan idiota darlo todo y generar más y más sigues sintiéndote sólo y sin sentido, más vacío... Alejando a todos es lo que haces para protegerte, tan tonto, el vacío sigue ahí... Y si tu no estas... Pues nada, nada cambia ¿y el sentido de este sentir, no sentir, pensar no pensar? En nada... Sigues vivo sigues sufriendo... Anhelas lo que no puedes alcanzar... Estúpido icaro, la felicidad no existe en tu camino, sólo eventualidades dolorosas...
jueves, 25 de agosto de 2016
Paté de Fuá - Nosotros Dos ft Lucía Galán
Paso la vida
intentando olvidar lo que fuimos
pero no puedo olvidar
voy llevando el dolor
donde quiera que voy
Paso la vida intentado
olvidar el pasado
pero te siento a mi lado
como una sombra fatal
un hechizo de amor
que no puedo olvidar
Nosotros dos
Nosotros dos
seremos siempre una cuenta pendiente
Una razón sin olvido
Un sueño dormido
Que no morirá
Nosotros dos
Nosotros dos
Somos orillas de la misma herida
Y a la distancia seremos
Palomas perdidas
En la oscuridad.
Y a la distancia seremos
Palomas pérdidas
En la oscuridad
Paso la vida
intentando escapar de nosotros
Pero no se ha donde ir
No es posible escapar
si estás dentro de mí
Si con el agua del mar
Se borrará la pena
Como una huella en la arena
Y no queda la señal
Yo podría tal vez volver a comenzar
Nosotros Dos
Nosotros Dos
Seremos siempre una cuenta pendiente
Una razón sin olvido
Un sueño dormido
Que no morirá
Nosotros dos
Nosotros dos
Somos orillas de la misma herida
Y a la distancia seremos
Palomas pérdidas
En la oscuridad.
Y a la distancia seremos
Palomas pérdidas
En la oscuridad.
Nosotros Dos
Nosotros Dos
Seremos siempre una cuenta pendiente
Una razón sin olvido
Un sueño dormido
Que no morirá
Nosotros dos
Nosotros dos
Somos orillas de la misma herida
Y a la distancia seremos
Palomas perdidas
En la oscuridad.
Y a la distancia seremos
Palomas pérdidas
En la oscuridad...
intentando olvidar lo que fuimos
pero no puedo olvidar
voy llevando el dolor
donde quiera que voy
Paso la vida intentado
olvidar el pasado
pero te siento a mi lado
como una sombra fatal
un hechizo de amor
que no puedo olvidar
Nosotros dos
Nosotros dos
seremos siempre una cuenta pendiente
Una razón sin olvido
Un sueño dormido
Que no morirá
Nosotros dos
Nosotros dos
Somos orillas de la misma herida
Y a la distancia seremos
Palomas perdidas
En la oscuridad.
Y a la distancia seremos
Palomas pérdidas
En la oscuridad
Paso la vida
intentando escapar de nosotros
Pero no se ha donde ir
No es posible escapar
si estás dentro de mí
Si con el agua del mar
Se borrará la pena
Como una huella en la arena
Y no queda la señal
Yo podría tal vez volver a comenzar
Nosotros Dos
Nosotros Dos
Seremos siempre una cuenta pendiente
Una razón sin olvido
Un sueño dormido
Que no morirá
Nosotros dos
Nosotros dos
Somos orillas de la misma herida
Y a la distancia seremos
Palomas pérdidas
En la oscuridad.
Y a la distancia seremos
Palomas pérdidas
En la oscuridad.
Nosotros Dos
Nosotros Dos
Seremos siempre una cuenta pendiente
Una razón sin olvido
Un sueño dormido
Que no morirá
Nosotros dos
Nosotros dos
Somos orillas de la misma herida
Y a la distancia seremos
Palomas perdidas
En la oscuridad.
Y a la distancia seremos
Palomas pérdidas
En la oscuridad...
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lunes, 1 de agosto de 2016
01.08.16
Es el sueño inalcanzable, lo más triste y más feliz, ella la que estuvo, la que ya no está, la que no estará, la persona que amo.
Las manecillas van y vienen, el calendario sigue corriendo, la idea, el sentimiento y el deseo se quedan... No vendrá y no iré, se hacen los cálculos y así se como debe de ser, si jamás la hubiese conocido esto sería un vacío sin nombre, pero lo tiene y me acompaña a diario en cada momento. Todo es lo que debe ser.
Tan lejos, lejos, lejos... Ya no hay nada que ofrcer más que un hoyo enorme y negro que carcome todo, todo lo arruina, todo lo marchita... Todo es, lo que debe ser...
Las manecillas van y vienen, el calendario sigue corriendo, la idea, el sentimiento y el deseo se quedan... No vendrá y no iré, se hacen los cálculos y así se como debe de ser, si jamás la hubiese conocido esto sería un vacío sin nombre, pero lo tiene y me acompaña a diario en cada momento. Todo es lo que debe ser.
Tan lejos, lejos, lejos... Ya no hay nada que ofrcer más que un hoyo enorme y negro que carcome todo, todo lo arruina, todo lo marchita... Todo es, lo que debe ser...
lunes, 27 de junio de 2016
miércoles, 9 de marzo de 2016
Fumemos un cigarrillo - Centavrvs Ft. Carla Morrison
Fumemos un cigarrillo
Para poder conversar
Tomemos alguna copa
Tenemos mucho que hablar
Hablar hablar
Tenemos mucho que hablar (x4)
La vida no pasa en vano
Las horas duelen, Se van
Todo el amor que tuvimos
No lo podemos matar
Matar matar
No lo podemos matar (x4)
La noche tiene silencio
El agua también es mar
Recordemos nuestras cosas
También es bueno llorar
Fumemos un cigarrillo
Para poder conversar
La vida no pasa en vano
Las horas duelen, Se van
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Como te extraño mi amor - Café Tacuba
Como te extraño mi amor por que sera,
me falta todo en la vida si no estas,
como te extraño mi amor que puedo hacer,
te extraño tanto que voy a enloquecer,
Aveces pienso que tu nunca vendrás,
pero te quiero y te tengo que esperar,
es el destino me lleva hasta el final,
donde algún día mi amor te encontrara,
Ay amor divino,
pronto tienes que volver.
como te extraño...
me falta todo en la vida si no estas,
como te extraño...
te extraño tanto que voy a enloquecer,
aveces pienso que tu nunca vendrás,
pero te quiero y te tengo que esperar,
es el destino me lleva hasta el final,
donde algún día mi amor te encontrara,
Ay amor divino,
pronto tienes que volver,
El dolor es fuerte lo soporto,
por que vivo pensando en tu amor,
quiero verte,tenerte y besarte,
¡entregarte todo mi corazón!
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viernes, 26 de febrero de 2016
Extracto de Baila, baila, baila - Haruki Murakami
Yo no soy un tipo raro.
De veras lo creo.
Quizá tampoco pueda decirse que soy un tipo corriente, pero raro
no soy. Soy una persona extremadamente cabal, a mi manera. Muy
directa. Directa como una flecha. Soy yo mismo de un modo sumamente
natural e inevitable. Dado que es un hecho evidente, no me importa demasiado lo que los demás piensen de mí. La manera en
que los demás me ven no me atañe. Más bien, eso es algo que sólo
les atañe a ellos.
Algunas personas me consideran más memo de lo que soy en realidad,
y otras me estiman en mayor medida de lo que en realidad valgo.
Pero me da igual. Además, la expresión «en realidad» sólo se funda en
la imagen que he creado de mí mismo. Me consideran un verdadero
memo o alguien digno de estima. En ambos casos, me trae sin cuidado.
Eso carece de importancia. En este mundo no existen las malinterpretaciones.
Apenas, la discrepancia de ideas. Así lo veo yo.
Por otra parte, hay personas que se ven arrastradas por esa cabalidad
que llevo dentro. Son escasas, pero existen. Esas personas —sean
hombres o mujeres— y yo nos atraemos y después nos alejamos con
toda naturalidad, como astros errantes en el oscuro espacio del cosmos.
Vienen a mí, se relacionan conmigo y un buen día se marchan.
Se convierten en mis amigos, mis amantes, mi mujer. Algunos también
pueden volverse enemigos. Pero, al final, siempre se alejan de mí.
Se rinden o se desesperan o se quedan callados (aunque se abra el
grifo, ya nada sale) y se marchan. Mi vivienda tiene dos puertas. Una
de entrada y otra de salida. No son intercambiables. No se puede salir
por la entrada o entrar por la salida. Así está establecido. La gente
entra por la entrada y sale por la salida. Hay distintas formas de entrar
y salir. Pero al final todos salen. Algunas personas lo hacen a fin de
probar nuevas posibilidades y otras para ahorrar tiempo. Otras porque
mueren. No queda nadie. En mi apartamento no hay nadie, aparte
de mí. Y siempre noto la ausencia de los que se han marchado. Las
palabras que pronunciaron, sus alientos, las canciones que susurraron,
las veo flotar como polvo en cada rincón de mi apartamento.
Me da la impresión de que la imagen que todos ellos tenían de
mí era bastante precisa. Por ese motivo todos se acercaron a mí y al
poco tiempo se marcharon. Fueron testigos de mi cabalidad y de la
honestidad —no se me ocurre otra palabra— con que intenté preservar
esa cabalidad. Ellos intentaron decirme algo y abrirme sus corazones.
Casi todos eran amables. Pero yo fui incapaz de ofrecerles nada.
Y aunque hubiera sido capaz, no habría sido suficiente. Me esforcé
en darles todo lo que podía. Hice cuanto estaba a mi alcance. A mi
vez, buscaba algo en ellos. Pero nunca funcionaba y acababan marchándose.
Era penoso, sin duda.
Pero lo más penoso es que se marchaban mucho más tristes que
cuando habían llegado. Algo en su interior se había gastado un poco
más, y se iban. Yo me daba cuenta. Por extraño que pueda parecer,
daban la impresión de haberse desgastado más que yo. ¿Por qué será?
¿Por qué siempre soy yo el que se queda? ¿Y por qué en mis manos
permanece siempre la sombra de los que se han desgastado? No tengo
ni idea.
Los datos son insuficientes.
Por eso siempre se me deniegan las respuestas.
Falta algo.
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miércoles, 24 de febrero de 2016
Irse - Mario Benedetti
Cada vez que te vayas de vos misma
no olvides que te espero
en tres o cuatro puntos cardinales
Siempre habrá un sitio dondequiera
con un montón de bienvenidas
todas te reconocen desde lejos
y aprontan una fiesta tan discreta
sin cantos sin fulgor sin tamboriles
que sólo vos sabrás que es para vos
Cada vez que te vayas de vos misma
procurá que tu vida no se rompa
y tu otro vos no sufra el abandono
y por favor no olvides que te espero
con este corazón recién comprado
en la feria mejor de los domingos
Cada vez que te vayas de vos misma
no destruyas la vía de regreso
volver es una forma de encontrarse
y así verás que allí también te espero.
martes, 2 de febrero de 2016
Ves - Sin bandera
Ves que aun te puedo tocar con un dedo de amor
puedo hacerte temblar cuando escuchas mi voz
no esta todo perdido si quema mi fuego en tu piel
cuando digo tu nombre.
Se que no todo acabo el amor sigue aquí
esto no termino tu me miras así como ayer
tiene tanto poder lo que siento
ves que lo nuestro es eterno.
Yo te puedo amar
déjate llevar
Ves que mi amor es tu amor
que tu ausencia es dolor
que es amargo el sabor si no estas, si te vas
y no regresas nunca mas
Que aun te puedo llenar
con mi piel en tu piel de pasión
que aun se puede salvar la ilusión
para volver a respirar
en tu corazón
Ves que me acuerdo de cada detalle de ti
que es mi único sueño el hacerte feliz
que no importa lo que haya pasado
no importa el dolor si hoy estas a mi lado
Yo te puedo amar
déjate llevar
Ves que mi amor es tu amor
que tu ausencia es dolor
que es amargo el sabor si no estas, si te vas
y no regresas nunca mas
Que aun te puedo llenar
con mi piel en tu piel de pasión
que aun se puede salvar la ilusión
para volver a respirar en tu corazón...en tu corazón.
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lunes, 25 de enero de 2016
Ella estrella - La Gusana Ciega
Ella estrella, luz
en tu constelación
y su amor es el secreto
la razón de tu dolor
Ella esta cansada
de tu conversación
y prefiere seducirte
que vender su corazon
Y se va derramando en el mantel
y se va desprendiendo de su piel
Ella es pollo de...
de lenta combustión
es de piernas largas
de moño y de listón
Y ella sabe donde acariciarte
y prefiere ser amante
que ser victima de amor
Y se va derramando en el mantel
y se va desprendiendo de su piel
No es tuya para amar
No hay nada mas que hablar
es temporal
Ella estrena encaje
pero las deja por
Ella es mas, ella es mas
que todo tu color
Ella sabe cuando
termina la función
y exagera sus labios
como en la televisión
Y se va derramando en el mantel
y se va consumiendo sin saber
No es tuya para amar
No hay nada mas que hablar
es temporal
Es lava de un volcán
no es tuya para amar
es temporal
(Y se va... y se va...)
Esfera de cristal
no es tuya para amar
es temporal
en tu constelación
y su amor es el secreto
la razón de tu dolor
Ella esta cansada
de tu conversación
y prefiere seducirte
que vender su corazon
Y se va derramando en el mantel
y se va desprendiendo de su piel
Ella es pollo de...
de lenta combustión
es de piernas largas
de moño y de listón
Y ella sabe donde acariciarte
y prefiere ser amante
que ser victima de amor
Y se va derramando en el mantel
y se va desprendiendo de su piel
No es tuya para amar
No hay nada mas que hablar
es temporal
Ella estrena encaje
pero las deja por
Ella es mas, ella es mas
que todo tu color
Ella sabe cuando
termina la función
y exagera sus labios
como en la televisión
Y se va derramando en el mantel
y se va consumiendo sin saber
No es tuya para amar
No hay nada mas que hablar
es temporal
Es lava de un volcán
no es tuya para amar
es temporal
(Y se va... y se va...)
Esfera de cristal
no es tuya para amar
es temporal
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martes, 19 de enero de 2016
Visión y del enigma, "Así habló Zarathustra" - Friedrich Nietzsche
«¡Detente,
enano -dije-, o tú, o yo! ¡Pero yo soy el más fuerte! ¡Tú no conoces mi
pensamiento abismal! ¡Ése -no podrías soportarlo!»
Entonces
ocurrió algo que alivió mi corazón, pues el enano, el muy curioso, saltó desde
mis espaldas al suelo y se sentó en cuclillas ante mí, sobre una piedra. En
aquel lugar en que nos detuvimos había un portón.
«¡Mira ese
portón, enano! -le dije-. Tiene dos caras: dos caminos concurren aquí, que
nadie ha recorrido aún hasta su extremo.
Esa larga
calle hacia atrás se prolonga una eternidad; y esa larga calle hacia adelante,
otra eternidad.
Los dos
senderos se contraponen: sus cabezas chocan y convergen en este portón. En él
está escrito su nombre: "Instante".
Mas si alguien
recorriese uno de ellos, alejándose más y más, ¿crees tú, enano, que se
contradirán eternamente?»
«Todo cuanto
se extiende en línea recta miente -murmuró con desprecio el enano-. Toda verdad
es curva, y el tiempo es un círculo.»
«¡Oh, espíritu
de la pesadez! -repliqué, iracundo-, ¡no tomes las cosas tan a la ligera! ¡O te
dejaré en cuclillas ahí donde estás, cojitranco! ¡No olvides que yo te he
subido a estas alturas!»
Y luego proseguí:
«¡Mira este instante! A partir del portón llamado Instante corre hacia atrás
una calle sin fin: detrás de nosotros yace una eternidad.
¿Acaso no
tendrá que haber recorrido alguna vez esta calle todo cuanto puede correr?
¿Acaso no tendrá que haber ocurrido ya alguna vez cada una de las cosas que
pueden ocurrir?
Y si todo ha
ocurrido ya, ¿qué piensas tú, enano, sobre el instante presente? ¿No tendrá
también este portón que haber existido ya? ¿Y no están todas las cosas anudadas
con fuerza, de modo que este instante arrastra tras de sí todas las cosas
venideras? ¿Por tanto, incluso a sí mismo?
Pues cada una
de las cosas que pueden correr también por esa larga calle hacia adelante,
¿acaso no tienen que volver a recorrer de nuevo su largo camino?
Y esa perezosa
araña que se arrastra a la luz de la luna, y esa misma luz de la luna, y yo y
tú, que cuchicheamos en este portón sobre cosas eternas, ¿no tenemos todos
nosotros que haber existido ya otra vez?
¿Y venir de
nuevo, y recorrer aquella otra calle, hacia adelante, que se extiende ante
nosotros, aquella calle larga y horrenda? ¿No tendremos que retornar
eternamente?»
Así dije con
voz cada vez más baja; pues me amedrentaban mis propios pensamientos, y su
trasfondo. Entonces, de golpe, oí aullar a un perro allí cerca.
¿Había oído ya
alguna vez aullar así a un perro? Mi imaginación me transporta de nuevo a
fechas remotas. ¡Sí, a la época de mi infancia, de mi más lejana niñez! Entonces
fue cuando oí aullar así a un perro. Y además se apareció ante mí, con los
pelos crispados, alargando el cuello, mirando al cielo y tiritando de terror,
en la hora más callada de la noche, en esa hora en que hasta los perros creen
en fantasmas. Y me dio lástima. Justo en aquel momento la luna llena, en medio
de un silencio sepulcral, apareció como un disco de fuego sobre las planas
techumbres, como sobre propiedad ajena. Aquello exasperó al perro, pues los
perros creen en ladrones y en fantasmas. Cuando nuevamente le oí aullar volví a
sentir lástima por él.
Mas ¿qué había
pasado con el enano, con el portón, con la araña y con todo el cuchicheo? ¿Habría
sido todo un sueño? ¿Estaría ahora ya despierto? De repente me hallé entre
peñascos agrestes, solo, abandonado, en el más desierto claro de luna.
¡Pero allí
yacía por tierra un hombre! ¡Allí, ante mí! El perro andaba saltando, con el
pelo erizado, gimiendo. Ahora él me veía llegar -y entonces aulló de nuevo,
gritó. ¿Había oído yo nunca gritar así a un perro pidiendo socorro?
En verdad,
jamás había visto nada parecido a lo que entonces vi allí. Un pastorcillo se
retorcía en el suelo, anhelante y convulso, con la cara descompuesta: de su
boca pendía una gran culebra negra.
¿Había visto
yo jamás tal expresión de náusea y de pavor en un solo rostro humano? Quizá
aquel pobre pastorcillo dormía cuando la culebra penetró en su garganta y se
aferró a ella, mordiendo.
Con la mano
tiré del reptil, tiré y tiré -¡en vano! ¡No pude arrancarlo! Entonces se me
escapó un grito: «¡Muerde, muerde!»
«¡Arráncale la
cabeza, muérdele!», me gritaban mi horror, mi odio, mi asco y mi compasión.
Todo en cuanto en mí había, bueno y malo, gritaba en mí, con un único grito.
¡Vosotros los
valientes que me escucháis! ¡Vosotros buscadores, indagadores, y cuantos de
vosotros se han lanzado con velas astutas a mares inexplorados!, ¡vosotros que
amáis los enigmas! ¡Resolved este que yo contemplé entonces, interpretadme la
visión del hombre más solitario!
Pues fue una
visión y una previsión. ¿Qué símbolo vi yo entonces? Y ¿quién es el que algún
día tiene que venir?
¿Quién es el
pastor en cuya garganta se introdujo el reptil? ¿Quién es el hombre cuya
garganta ha de ser así atacada por las cosas más negras y más pesadas?
Pero el
pastorcillo mordió, según le aconsejó mi grito, y mordió con todas sus fuerzas.
Escupió lejos de sí la cabeza de la serpiente, y se puso en pie de un salto.
Ya no un
pastor, ya no un hombre -¡un transfigurado, un iluminado, reía! ¡Jamás rió
tanto sobre la tierra hombre alguno!
¡Oh, hermanos,
yo oí una risa que no era risa de hombre!
Y ahora me
devora una sed, un insaciable anhelo.
Mi anhelo de
esa risa me devora. ¡Oh, cómo soporto el vivir aún! ¡Y cómo soportaría el morir
ahora!
Así habló
Zarathustra.
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miércoles, 16 de diciembre de 2015
Busco a alguien - Flor Amargo feat. Mon Laferte
Busco a alguien
que me pueda ayudar
y me pueda entender
y me quiera... sacar de aquí...
quiero encontrar
a alguien al fin
que pueda entenderme y comprender...
Un nuevo amor quiero sentir
una ilusión para vivir
para desnudar el alma
a plena luz del sol y gritarte,
a besos, que adoro... tu voz
Yo ya perdí toda ilusión
de encontrarme, a alguien así
pero si estas y me oyes al fin
pon atención, que te quiero decir...
Te llevare hasta el final
Te besare, a la orilla del mar
Para desnudar el alma a plena luz del sol
y gritarte, a besos, que adoro... Tu voz
Para desnudar el alma a plena luz del sol
y envolver tus sueños...
En oro y pasión
No me canso de buscar
no me canso de inventar
para mi sólita, soledad
podríamos reinventar,
la palabra antigüedad
la palabra amistad,
pues lo único que busco
es un amigo nada mas que comprenda mi locura,
sin pensar en nada mas y caminando por la tierra.
Yo seguiré buscando a alguien,
yo seguiré buscando a alguien,
yo seguiré buscando a alguien... y
yo seguiré buscando a alguien,
yo seguiré... Buscando. A alguien.
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martes, 17 de noviembre de 2015
Slow burn - Apocalyptica
I burn for you every time I hear your name
When I think I see your face, I know, it must be madness
I feel the sting striking at me like a match
Anything to bring you back - if only for a moment
I can feel your slow burn growing in me
Everywhere I go, you're right there with me... holding on, ever long
Wish I could forget I could not remember, all I have left is the ash and embers
Permanent. Smoldering
Just like a slow burn, stay with me forever
I can't let you ever fade away
Just like a slow burn, say you'll never let me down and never go out
I fall apart like paper put to flame
The life we had reduce to ashes right before us
Every hurtful word, burned into my side
Much to hard to speak, scarred to deep to hide
Just like a slow burn, stay with me forever
I can't let you ever fade away
Just like a slow burn, say you'll never let me down
And never go out, my slow burn, burning me down
I walk the fire - I feed the flame
I'd walk the fire - I'd feel your flame
Just like a slow burn, stay with me forever
I cant let you ever fade away
Just like a slow burn, lay with me forever
Our light it shines forever, never fades away
Just like a slow burn, stay with me forever
I can't let you ever fade away
Just like a slow burn, say you'll never let me down
Please never go out, my slow burn, burning me down
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lunes, 19 de octubre de 2015
19 de octubre
Y no importa donde vaya, siempre será lo mismo, mi pensamiento tiende a ti, no hay día que no sea así, te pienso, te extraño, me dueles... Tanto tiempo ha pasado y ya nada queda entre los dos más que un lapso breve donde existimos los dos.
No me piensas, ya encontraste quien te complementara, quien fuera eso que buscabas, como hubiera deseado ser una persona más completa para ti, pero no me fue posible, el abismo de la tristeza que me consumía aún cuando estabas tu es inmenso.
Eres la única personas con la que he hecho enteramente conexión, por la que me estaba esforzando tanto, las respuestas estaban ahí, ahora no hay nada, todo esta perdido, inmensamente absorto en mi dolor todo esta nublado. No hay nadie como tu y no quiero a nadie más conmigo, tu recuerdo y la añoranza siempre estarán presentes, no hay escapatorias, eres el amor de mi vida, la única, la eterna.
No me piensas, ya encontraste quien te complementara, quien fuera eso que buscabas, como hubiera deseado ser una persona más completa para ti, pero no me fue posible, el abismo de la tristeza que me consumía aún cuando estabas tu es inmenso.
Eres la única personas con la que he hecho enteramente conexión, por la que me estaba esforzando tanto, las respuestas estaban ahí, ahora no hay nada, todo esta perdido, inmensamente absorto en mi dolor todo esta nublado. No hay nadie como tu y no quiero a nadie más conmigo, tu recuerdo y la añoranza siempre estarán presentes, no hay escapatorias, eres el amor de mi vida, la única, la eterna.
lunes, 28 de septiembre de 2015
28 de Setiembre
Cuantas lunas de sangre pasarán antes de que pueda volver a verte, cuantas lunas de sangre habrán de pasar para entender que jamás te volvefe a ver...
lunes, 14 de septiembre de 2015
La Insoportable Levedad del Ser / Cap. 6 (Primera Parte) - Milan Kundera
El acuerdo tácito sobre la amistad erótica presuponía que Tomás dejaba el
amor fuera de su vida. En cuanto incumpliese esta condición, sus demás amantes se encontrarían en
una posición secundaria y se rebelarían.
Por eso buscó para Teresa un piso de alquiler al que ella tuvo que llevar
su pesada maleta. Quería velar por ella, defenderla, disfrutar de su presencia, pero no
sentía necesidad de cambiar su estilo de vida. Por eso no quería que se
supiera que Teresa dormía en su casa. Dormir juntos era, en realidad, el corpus
delicti del amor.
Nunca dormía con las demás amantes. Cuando iba a verlas a sus casas, la cuestión era
sencilla, podía irse cuando quería. Peor era cuando ellas estaban en casa de él
y había que explicarles que a medianoche debía llevarlas a sus casas porque
tenía problemas de insomnio y era incapaz de dormir en la inmediata proximidad
de otra persona. Aquello no estaba muy lejos de la verdad, pero la causa principal
era peor y no se atrevía a contársela: en el mismo momento en que terminaba el acto
amoroso sentía un deseo insuperable de quedarse solo; despertarse en medio de
la noche junto a una persona extraña le desagradaba; levantarse por la mañana
junto con alguien le producía rechazo; no tenía ganas de que nadie oyese cómo
se limpiaba los dientes en el cuarto de baño y la intimidad del desayuno parados
no le atraía.
Por eso se sorprendió tanto cuando se despertó y Teresa cogía con fuerza su
mano. La miraba y no podía entender qué había pasado. Se acordaba de las horas
que acababan de pasar y le parecía que de ellas se desprendía el perfume de
quién sabe qué felicidad desconocida.
Desde entonces los dos disfrutaban durmiendo juntos. Diría casi que el
objetivo del acto amoroso no era para ellos el placer sino el sueño que venía
después de aquél.
Ella, en particular, no podía dormir sin él. Cuando alguna vez se quedaba sola
en su piso alquilado (que iba convirtiéndose cada vez más en una simple
tapadera), no podía conciliar el sueño en toda la noche. En sus brazos se dormía
por más excitada que estuviera. Él le susurraba al oído historias que inventaba
para ella, cosas sin sentido, palabras que repetía monótonamente, consoladoras
o chistosas. Aquellas palabras se convertían en visiones confusas que la
transportaban hasta el primer sueño. Tenía el sueño de ella totalmente en su
poder y ella se dormía en el instante que él elegía.
Cuando dormían, se aferraba a él como la primera noche: se cogía con fuerza
de su muñeca, de su dedo, de su tobillo. Si quería alejarse sin despertarla,
debía utilizar algún truco. Liberaba el dedo (la muñeca, el tobillo) de su
encierro, lo cual siempre la despertaba a medias, porque ni aun dormida dejaba
de vigilar atentamente lo que él hacía. Se calmaba cuando en lugar de su muñeca
ponía en su mano algún objeto (un pijama retorcido, un zapato, un libro) que
ella luego apretaba firmemente como si fuera parte del cuerpo de él.
Una vez, mientras la adormecía y ella no había pasado aún de la primera
antesala del sueño, de modo que todavía era capaz de responder a sus preguntas,
le dijo: «Bueno. Yo ahora me voy». « ¿Adonde?», le preguntó. «Me voy», dijo con
voz severa. « ¡Voy contigo!», dijo y se incorporó. «No, no puedes. Me voy para
siempre», dijo y salió de la habitación al vestíbulo. Ella se levantó y con los
ojos entrecerrados fue tras él. No llevaba más que un camisón corto, sin nada
debajo. Su cara permanecía impasible, inexpresiva, pero sus movimientos eran
enérgicos. El salió del vestíbulo al pasillo (el pasillo común del edificio) y
cerró la puerta. Ella la abrió bruscamente y fue tras él, convencida en su
sueño de que quería irse para siempre y de que debía detenerlo. El bajó las
escaleras hasta el primer descansillo y allí la esperó. Ella llegó hasta él, lo
cogió de la mano y se lo llevó de regreso a la cama.
Tomás se decía: hacer el amor con una mujer y dormir con una mujer son dos
pasiones no sólo distintas sino casi contradictorias. El amor no se manifiesta
en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una
cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien
(este deseo se produce en relación con una única mujer).
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Milan Kundera
14 de septiembre
Hace ya poco más de un año que todo acabó, tanto he perdido, ya no salgo a conocer nuevos lugares, he dejado de cocinar, detestó cada día más estar rodeado de personas, la vida se ha vuelto tan insoportable, esta tristeza anegada crece y crece, alimenta mis ideas.
Para mi el hecho de alejarme fue lo que mejor pude hacer, ya sabía yo cuanto perdía pero era mejor así, encontré lo que buscaba, pero no estaba decidido que fuera para mi, que tristeza al final entenderlo, es mejor así, no estorbo en su vida y ella es feliz, al menos lo ultil que cocine, fue para ella...
Para mi el hecho de alejarme fue lo que mejor pude hacer, ya sabía yo cuanto perdía pero era mejor así, encontré lo que buscaba, pero no estaba decidido que fuera para mi, que tristeza al final entenderlo, es mejor así, no estorbo en su vida y ella es feliz, al menos lo ultil que cocine, fue para ella...
jueves, 10 de septiembre de 2015
Te pienso sin querer - Franco de Vita Ft. Gloria Trevi
Hoy me he levantado y ya perdí la cuenta, Si te fuiste hace un rato o ya son mil años que, No vives aquí, Con las telarañas de cada rincón, De esta desolada y triste habitación será, Que tengo que limpiar, Cada recuerdo tuyo, Tus huellas que en mi piel, Aún se dejan ver, Tu nombre que no sé olvidar, Perdóname, Entiéndeme, Si pienso en ti otra vez, No fuiste tú quien se marchó, Que va fui yo, Fui yo que no te supe retener, No fuiste tú quien dijo no, Y te pienso sin querer, Hoy me he levantado y ya perdí la cuenta, Cuánto puse de mi parte o en qué parte de este cuento fue, Que yo te perdí, Y me doy la vuelta imaginándome, Que en cualquier momento vas aparecer, Será, Que yo tengo que olvidar, A ver lo que hay que hacer, Si aún te puedo ver, Si aún te puedo oler, Si aún me lates en la sien, Perdóname, Entiéndeme, Si pienso en ti otra vez, No fuiste tú quien se marchó, Que va fui yo, Fui yo que no te supe retener, Perdóname, Entiéndeme, Me preguntaba qué, Qué había de mi antes de ti, No sé, Yo creo que empecé a vivir después de que te conocí, Perdóname, Entiéndeme, Si pienso en ti otra vez, No fuiste tú quien se marchó, Que va fui yo, Fui yo que no te supe retener, Perdóname, Entiéndeme, Y te pienso sin querer, Y te pienso sin querer.
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La Insoportable Levedad del Ser / Cap. 4 (Primera Parte) - Milan Kundera
Pero
luego, un día, en un descanso entre dos operaciones, la enfermera le avisó que
le llamaban al teléfono. En el auricular oyó la voz de. Teresa. Le llamaba
desde la estación. Se alegró. Era una lástima que para esa misma noche ya
hubiera quedado en ir a visitar a unos amigos, de modo que la invitó a venir a
su casa al día siguiente. En cuanto colgó se arrepintió de no haberle dicho que
viniera en seguida. ¡Si aún tenía tiempo de aplazar la visita! Se puso a pensar
en qué podría hacer Teresa en Praga teniendo que esperar nada menos que treinta
y seis horas hasta verlo, y le dieron ganas de coger el coche e ir a buscarla
por las calles de la ciudad.
Llegó al
día siguiente al anochecer, llevaba un bolso colgado del hombro con una correa
larga y le pareció más elegante que la otra vez. Tenía en la mano un libro
grueso. Era Ana Karenina de Tolstoi. Su comportamiento era alegre, incluso un
tanto ruidoso, y trataba de que pareciera que había ido a verle por casualidad,
gracias a una feliz coincidencia: estaba en Praga por motivos de trabajo o quizá
(sus explicaciones eran muy confusas) para ver si encontraba un trabajo.
Estaban
acostados, más tarde, desnudos y fatigados, los dos juntos en la cama. Era ya
de noche. Él le preguntó dónde se alojaba, para llevarla en coche. Le respondió
tímidamente que todavía no había buscado hotel y que la maleta la tenía en la
consigna de la estación.
Ayer
mismo había tenido miedo de que, si la invitaba a visitarle en Praga, viniera a
ofrecerle toda su vida. Cuando ahora le dijo que tenía la maleta en la
consigna, se dio cuenta de inmediato de que en esa maleta estaba toda la vida
de ella y de que la había dejado momentáneamente en la estación antes de
ofrecérsela.
Cogió el
coche que estaba aparcado delante del edificio, fue hasta la estación, recogió
la maleta (era grande y enormemente pesada) y regresó a casa, con la maleta y
con ella.
¿Cómo es
posible que se decidiera con tanta rapidez cuando había estado casi catorce
días dudando y sin ser capaz de enviarle ni siquiera una postal con un saludo?
El mismo
estaba sorprendido. Estaba actuando en contra de sus principios. Hace diez años
se divorció de su primera mujer y vivió el divorcio con el ánimo festivo con
que otros celebran su boda. Se daba cuenta de que no había nacido para convivir
con una mujer y de que sólo podía encontrarse plenamente a sí mismo viviendo
como un solterón. Puso todo su empeño en organizarse tal sistema de vida que
nunca pudiera ya entrar en su casa una mujer con su maleta. Ese era el motivo
por el cual no tenía en su casa más que una cama. A pesar de que era una cama
bastante ancha, Tomás les decía a todas sus amantes que era incapaz de dormir
si compartía la cama con alguien y las llevaba a todas a medianoche a sus
casas. Por lo demás, la primera vez que Teresa se quedó en su casa con la
gripe, nunca durmió con ella. La primera noche él la pasó en un sofá grande y la
noche siguiente se marchó al hospital, donde tenía su despacho y en él una
camilla que utilizaba durante las guardias.
Pero
esta vez se durmió a su lado. Por la mañana se despertó y comprobó que Teresa,
que aún dormía, lo tenía cogido de la
mano. ¿Habrían estado así durante toda la noche? Le parecía difícil creerlo.
Ella
respiraba profundamente entre sueños, apretaba su mano (con fuerza, no fue
capaz de lograr que se la soltara), y la maleta enormemente pesada estaba a su
lado, junto a la cama.
Temía
intentar que le soltara la mano, por no despertarla, y con mucho cuidado se dio
media vuelta hasta apoyarse en un costado para poder observarla mejor.
Volvió a
imaginar que Teresa era un niño al que alguien había colocado en un cesto
untado con pez y lo había mandado río abajo. ¡No se puede dejar que un cesto con
un niño dentro navegue por un río embravecido! ¡Si la hija del faraón no
hubiera rescatado de las olas el cesto del pequeño Moisés, no hubiera existido
el Antiguo Testamento ni toda nuestra civilización! Hay tantos mitos que
comienzan con alguien que salva a un niño abandonado. ¡Si Pólibo no se hubiera
hecho cargo del pequeño Edipo, Sófocles no hubiera escrito su más bella
tragedia!
Tomás no
se daba cuenta en aquella ocasión de que las metáforas son peligrosas. Con las metáforas
no se juega. El amor puede surgir de una sola metáfora.
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miércoles, 9 de septiembre de 2015
La Insoportable Levedad del Ser / Cap. 3 (Primera Parte) - Milan Kundera
Pienso
en Tomás desde hace años, pero no había logrado verlo con claridad hasta que me
lo iluminó esta reflexión. Lo vi de pie junto a la ventana de su piso, mirando
a través del patio hacia la pared del edificio de enfrente, sin saber qué debe
hacer.
Se encontró
por primera vez a Teresa hace unas tres semanas en una pequeña ciudad checa.
Pasaron juntos apenas una hora. Lo acompañó a la estación y esperó junto a él
hasta que tomó el tren. Diez días más tarde vino a verle a Praga. Hicieron el
amor ese mismo día. Por la noche le dio fiebre y se quedó toda una semana con
gripe en su casa.
Sintió
entonces un inexplicable amor por una chica casi desconocida; le pareció un
niño al que alguien hubiera colocado en un cesto untado con pez y lo hubiera
mandado río abajo para que Tomás lo recogiese a la orilla de su cama.
Teresa
se quedó en su casa una semana, hasta que sanó, y luego regresó a su ciudad, a
unos doscientos kilómetros de Praga. Y entonces llegó ese momento del que he
hablado y que me parece la llave para entrar en la vida de Tomás: está junto a
la ventana, mira a través del patio hacia la pared del edificio de enfrente y
piensa:
¿Debe
invitarla a venir a vivir a Praga? Le daba miedo semejante responsabilidad. Si
la invitase ahora, vendría junto a él a ofrecerle toda su vida.
¿O ya no
debe dar señales de vida? Eso significaría que Teresa seguiría siendo camarera
en un restaurante de una ciudad perdida y que él ya no la vería nunca más.
¿Quería
que ella viniera a verle, o no quería?
Miraba a
través del patio hacia la pared de enfrente y buscaba una respuesta.
Se
acordaba una y otra vez de cuando estaba acostada en su cama: no le recordaba a
nadie de su vida anterior. No era ni una amante ni una esposa. Era un niño al
que había sacado de un cesto untado de pez y había colocado en la orilla de su
cama. Ella se durmió. Él se arrodilló a su lado. Su respiración afiebrada se
aceleró y se oyó un débil gemido. Apretó su cara contra la de ella y le susurró
mientras dormía palabras tranquilizadoras. Al cabo de un rato sintió que su
respiración se serenaba y que la cara de ella ascendía instintivamente hacia la
suya. Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiró como si quisiera
llenarse de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya
llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto tuvo la
clara sensación de que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a
su lado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese
momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así
durante mucho tiempo.
Ahora estaba junto a la ventana e invocaba ese
momento. ¿Qué podía ser sino el amor que había llegado de ese modo para que él
lo reconociese?
Pero
¿era amor? La sensación de que quería morir junto a ella era evidentemente
desproporcionada: ¡era la segunda vez que la veía en la vida! ¿No se trataba
más bien de la histeria de un hombre que en lo más profundo de su alma ha
tomado conciencia de su incapacidad de amar y que por eso mismo empieza a fingir
amor ante sí mismo? ¡Y su subconsciente era tan cobarde que había elegido para
esa comedia precisamente a una pobre camarera de una ciudad perdida, que no
tenía prácticamente la menor posibilidad de entrar a formar parte de su vida!
Miraba a
través del patio la sucia pared y se daba cuenta de que no sabía si se trataba
de histeria o de amor.
Y le dio
pena que, en una situación como aquélla, en la que un hombre de verdad sería
capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado
al momento más hermoso que había vivido jamás (estaba arrodillado junto a su
cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte).
Se
enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante
natural que no supiera qué quería:
El
hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive sólo una vida y no tiene
modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas
posteriores.
¿Es
mejor estar con Teresa o quedarse solo?
No
existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor,
porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin
preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo.
Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la
vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la
palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la
preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un
boceto para nada, un borrador sin cuadro.
«Einmal
ist keinmal», repite Tomás para sí el proverbio alemán. Lo que sólo ocurre una
vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre sólo puede vivir una vida es
como si no viviera en absoluto.
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